¿Cuál es nuestro marco conceptual?

 

Aprendizaje Activo

¿De qué hablamos cuando decimos aprendizaje activo?

El aprendizaje activo es tan antiguo como la cultura. Crear una punta de flecha a partir de un trozo de obsidiana requería de un aprendizaje en el hacer, probablemente mirando y recibiendo retroalimentación, tallando la punta de flecha y teniendo un maestro tallador, en un pequeño espacio, el Taller Lítico. El aprendizaje en la pedagogía del Maestro y el Discípulo mantuvo las características de un aprendizaje activo: alto compromiso personal, cognitivo y emocional con la tarea, retroalimentación e interacción social.

El desafío en el Siglo XXI es aprovechar las características de los buenos aprendizajes, profundos, duraderos, muchos de ellos informales, para los aprendizajes que se requieren en un programa formal y exigente como es la formación de un ingeniero.

Son muchas las definiciones de Aprendizaje Activo. Freeman et al. (2014, p 8413-8414) señalan que el “aprendizaje activo compromete al estudiante en el proceso de aprendizaje a través de actividades y / o diálogo en clases, lo opuesto a estar pasivamente escuchando a un experto. Enfatiza el pensamiento de nivel superior y frecuentemente implica trabajo en grupo”.

Realizar producciones académicas, transformar, aplicar, crear, resolver problemas pueden ser ejemplos de aprendizaje activo, sin embargo lo central del aprendizaje activo también implica tener claridad de los objetivos, el que la actividad sea desafiante y que se tenga la posibilidad de reflexionar sobre lo hecho y el proceso (pensamiento de nivel superior que se denomina metacognición).

Creemos que mirar los aprendizajes en ingeniería desde el punto de vista del aprendizaje activo nos permite buscar buscar soluciones creativas a problemas de formación. La clase lectiva, dictada por un experto, tiene su lugar en el variado espacio de los aprendizajes y las charlas de TED son un ejemplo de ello. Pero como toda metodología no se presta bien para todos los aprendizajes y todos los aprendices.

Respecto de los aprendices en la Universidad, podemos decir que son más heterogéneos y diversos, sin embargo, en términos generales podemos caracterizarlos como estudiantes posmodernos (Generación Y, Nativos Digitales, Milennials) que además expresan diferencias cada vez más marcadas de generación en generación.

Se caracterizan por ser desconfiados de la razón y de las grandes narrativas y épicas. Su pensamiento tiende a ser fragmentario (no sienten necesidad de contar siempre con marcos generales desde donde se deduzcan principios, conocimientos y acciones), no les incomoda lo fragmentario, muestran resistencia a la reflexión y prefieren la acción como modo de conocer (Tinkering, Bricolaje, Maker).

Las disposiciones y la práctica de la multitarea (sienten incomodidad frente a brindar atención a una única tarea) los convierte en “distraídos” (las limitadas capacidades atencionales del cerebro humano no han cambiado) o sólo focalizados en aquellos dispositivos o información altamente personal o emocional que es de su interés.

Por otra parte, tienden a ser más “visuales” que “textuales” y esta tendencia global, podría tener en en nuestro país otros ribetes, dado que en Chile “los lectores de todas las edades tienen importantes falencias al momento de integrar a su lectura conocimientos especializados que no corresponden a saberes propios de la vida cotidiana” (CNCA, 2011). La capacidad de lectura de texto complejo, expositivo-argumentativo es baja y esto es muy importante, ya que el acceso al conocimiento requiere de esta herramienta. Por tanto nuestra aproximación al aprendizaje activo tiene que considerar, además, lectura y escritura como herramientas de construcción de conocimiento.

Los estudiantes esperan satisfacción y prontitud en las respuestas, valorando el movimiento, el cambio, la novedad, lo entretenido, lo conectado, lo personalizable. También es necesario considerar que a nivel general, la vocación y el esfuerzo (en educación superior) tienen otros sentidos en comparación con quienes ingresaban hace pocos años.A medida que en Chile la cobertura educacional ha ido creciendo, la Universidad se ha transformado en “socialmente” obligatoria. Por tanto factores que antes incidían más, como vocación y esfuerzo se ven diluidos. Al mismo tiempo el fenómeno de “adolescencia tardía” hace que se postergue la construcción de un sentido familiar y profesional.

Los estudiantes, previo a su ingreso, han sido educados en un sistema que se encuentra en deuda (mayor o menor dependiendo del nivel socioeconómico) respecto de los conocimientos disciplinares (en la Prueba PISA, a los 15 años sólo el 2% de los estudiantes chilenos llega al máximo nivel en matemática versus el sobre el 15% de los ingleses o el 40% de los estudiantes en Singapur) así como también respecto de las habilidades para aprender (no gestionan eficientemente sus aprendizajes y se frustran fácilmente).

Una formación centrada en el estudiante debe considera estas características. Nos parece además que el aprendizaje activo, como enfoque que alberga a una serie de metodologías,  es un buen camino para responder a los desafíos y demandas que los aprendizajes en Ingeniería plantean.

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2011).
Estudio sobre elcomportamiento lector a nivel nacional.
Recuperado de: Estudio Comportamiento Lector
Freeman S, Eddy S, Jordt H, et al. Active learning increases student performance in science, engineering, and mathematics. PNAS. 2014.