¿Cómo lo hacemos?

 
Investigando, observando, reflexionando y finalmente actuando directamente en problemas de nuestra sociedad, el país (y el mundo). Esto implica que nuestros estudiantes sean actores activos y partícipes, conectados con la realidad, los cuales vinculen la realidad con la teoría en forma aplicada.

Creando espacios y cajas de arena de aprendizaje donde los alumnos pueden aplicar sus conocimientos. Los insertamos en situaciones con instituciones reales, donde guiamos equipos mediante proyectos, que obtienen una experiencia de vida vital para su vida profesional.

Nuestro método para cumplir nuestro propósito se basa en 3 pilares: vinculación con la comunidad, soluciones prácticas de ingeniería y la vinculación emocional con el trabajo. Nuestros alumnos trabajan para un cliente real, con un problema real. Para llegar a la solución del problema, nuestros alumnos son apoyados por los mejores profesores de planta, quienes les van guiando en el proceso de desarrollar el producto final usando el error como herramienta de aprendizaje y de mejora continua.

El familiarizarse con el error resulta en un estudiante que no tiene miedo a fallar y al levantar ese miedo y agregando la satisfacción de llegar a una solución que resuelve un problema real, se gatilla la pasión por descubrir y aprender.

En síntesis, invitamos a nuestros alumnos a soñar, a tomar decisiones, a superar desafíos, a descubrir que de los errores se puede aprender más. Les enseñamos “Buena Ingeniería”, aplicando en forma práctica los conocimientos adquiridos en los ramos teóricos. Damos importancia a las emociones de los alumnos. Vinculamos a nuestros alumnos con problemas de la vida real, con clientes reales y los vinculamos a la sociedad.